Pero el hombre no ceja en su empeño y, tras quince minutos, podría decirse que estás presentable. Bueno, más o menos. La súbita ausencia de olor a tejido cadavérico te levanta el ánimo.
Pero el hombre no ceja en su empeño y, tras quince minutos, podría decirse que estás presentable. Bueno, más o menos. La súbita ausencia de olor a tejido cadavérico te levanta el ánimo.