Pero el hombre no ceja en su empeño y, finalmente, tus manos están limpias y en condiciones. Bueno, más o menos. La súbita ausencia de olor a tejido cadavérico te levanta el ánimo.
Pero el hombre no ceja en su empeño y, finalmente, tus manos están limpias y en condiciones. Bueno, más o menos. La súbita ausencia de olor a tejido cadavérico te levanta el ánimo.