"No hay de qué, cielito". Pulsa un interruptor en su silla y el motor se pone en marcha con un zumbido. "Me alegro de que te haya ayudado, aunque haya resultado ser un...". La frase queda sin terminar.
"No hay de qué, cielito". Pulsa un interruptor en su silla y el motor se pone en marcha con un zumbido. "Me alegro de que te haya ayudado, aunque haya resultado ser un...". La frase queda sin terminar.