
Kim Kitsuragi
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Diálogos
402- Una puerta destartalada cuelga extrañamente de sus bisagras, asegurada al marco de la…
- La puerta está cerrada con un candado. El número 11 está dibujado con tiza en la madera.
- La mujer mira fijamente las olas. Una ráfaga repentina recoge su pelo oscuro y lo deja…
- Al observar los tablones de este rincón de la choza queda patente que uno de ellos no…
- Varios mapas sobre un tablón de anuncios escondido en un rincón, sujetos por pequeños…
- El expositor se encuentra a rebosar de libros sobadísimos de tapa blanda en cuyas…
- La estantería está hasta los topes de novelas negras que muestran al, supuestamente…
- "Esto no va muy bien".
- El teniente se aclara la garganta. "Inspector... ¿no está olvidando algo?".
- El teniente se aclara la garganta. "Inspector... ¿no está olvidando algo?".
- ¡Ha llegado la hora, bratan!
- "Oh... lo siento, agente... ¿Qué se le ofrece?".
- La chica te ignora, como si no existieras en absoluto.
- Las gotas de lluvia caen sobre la librea policial, blanca sobre azul, del carruaje…
- "Hola, Sylvie. La policía, otra vez".
- "A Cuno le importa".
- Es eternita, un tipo de material para tejados colocado de forma discreta.
- "¡Sr. Du Bois! Cada trabajador para sí mismo, ¿verdad?". Luce una amplia sonrisa astuta…
Notas
461- "No sé qué le hace pensar que sus problemas tienen la menor relevancia en este momento, agente", apunta el teniente con un tono raudo y entrecortado.
- "Le prometo que no tendrá que padecer tal vista mucho más. Volveremos enseguida". Se da la vuelta para marcharse.
- "Ha acertado, agente". El teniente asiente caballerosamente. "Era occidental".
- "Ha acertado de nuevo, agente". El teniente te da un pequeño golpe con el boli como concediéndote un punto.
- "Me cuesta ver la relevancia de sus problemas respecto a esta situación, agente", apunta el teniente con un tono raudo y entrecortado.
- "Esto no es nada profesional". Repite: "No compartir la información conmigo no es nada profesional".
- ¿Qué...? ¿Quién...? ¡Voto a bríos, os ha estado mintiendo, sire! ¡Quizá dio muerte a su amado y ha hechizado a todos con sus embustes! ¡Su alma no es cándida…
- El teniente te lanza una mirada de reojo.
- "¿Y qué sería ese milagro?".
- El teniente ha dado un pequeño paso atrás. Mira tu cara iluminada por las llamas y asiente en silencio. El fuego se va debilitando...
- "Nada. ¿Qué pasó? ¿Dónde las escuchásteis? ¿De alguien en la costa? ¿O en la radio?".
- "Cállese". El teniente te da un codazo en las costillas, y después se gira hacia el chico...
- Asiente con aprobación. Sonriendo.
- "No". Rara vez le has visto con esa cara.
- Contienes el aliento y , muy lentamente, das un par de pequeños pasos hacia el fásmido. La criatura emite una serie de chasquidos ultrasónicos que revolotean…
- "Lo son". El teniente mira los tapacubos y suspira. "Iba a entregarlos como prueba, pero no eran necesarios para la condena. Nunca pidió que se le devolvieran".
- En algún otro lugar de Revachol, el teniente también acaba de poner la radio. Ni siquiera intenta reprimir la sonrisa que se forma en su rostro.
- "Pero tú me das puto asco. Eres odioso y no tengo tiempo para tus mierdas. ¿Algo que necesites o puedo colgar ya?".
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