DILEMA
Ey, un pequeño apunte. Todo bien, tío, no te rayes. Es que cada vez que dices 'Soy la ley' (y lo dices un montón, es como un hola para ti) tu mandíbula hace un gesto rarísimo. Va como de lado, cuelga de tu cara en un ángulo peculiar y la palabra ley suena extrañamente gutural y grave. Es... desconcertante. Tú no lo notas, pero después de repetir ochenta mil veces que eres la ley, la pregunta surge: ¿por qué tienes la mandíbula asilvestrada?
Durante la investigación
- −1 RetóricaMandíbula a la virulé.
Una vez interiorizado
CONCLUSIÓN
Bien, mira: ya sabemos por qué tienes la mandíbula asilvestrada. Por qué dices la ley de una manera tan extraña y por qué tu mandíbula hace lo que hace. Tuviste polio de pequeño. No te vacunaste. Probablemente fuese justo después de la Revolución. No es que sobrasen las vacunas, que digamos. Por lo tanto, a causa de esto, sufriste una parálisis infantil y esta movida de la mandíbula es una complicación derivada de ello. Admitámoslo, no es una historia agradable. ¡Pero lo superaste! El pequeño infante que eras sobrevivió y se convirtió en un certero superpolicía. Así que: ¡que te den, polio!