DILEMA
Vale, al parecer aún queda algo de normalidad en ti. Un toque ordinario. Cuatro gramos de Fulanito Menganito. ¿Quién lo hubiera dicho? ¡Tú, el más extremista de todos los policías! Has dejado caer algunas frases aburridas aquí y allá, y ahora tienes dos opciones: puedes dejarlo atrás y olvidarte de todo, o puedes asimilar tu normalidad. Interiorizarla. Dale un toque de vainilla al helado de licor y nata que es tu mente.
Durante la investigación
- −2 Mundo InteriorSin movidas.
Una vez interiorizado
- −1 EscalofríosSólida comprensión de la realidad.
- −1 Mundo InteriorSoso, pero firme.
- Los límites de aprendizaje aumentan hasta 3.
CONCLUSIÓN
¡Lo has logrado, Harry! Aparte de todo lo demás, ahora también eres un soso. No ha sido fácil. Te has pasado la mayor parte de tu vida intentando hacer más interesante cada esquirla de tu personalidad. Cuando alguien menciona la política, las tres primeras cosas que se te vienen a la mente son una ridícula mezcolanza de comunismo, fascismo y datos bursátiles. Cuando te preguntan por qué has hecho algo, es cosa del estrellato, del apocalipsis o entonas los mea culpa de un policía venido a monje de cilicio. No es fácil alcanzar la cuarta opción: la normal. Pero tú lo has conseguido. Ahora además de loco, eres un soso.