DILEMA
A estas alturas has dejado bien claro que te gusta hurgar en los contenedores. Te encanta abrir puertas y ver qué esconden. ¿Secretos, tal vez? Quizás... ¿Más contenedores jugosos? Seamos honestos, te pirra todo lo que contenga algo: papeleras, bandejas de utensilios, alcantarillas, bolsillos de abrigos, receptáculos secretos con reliquias prohibidas abandonados por reyes Filippinos... Vale, aún no te has topado con uno de esos, pero todo se andará… Espera, ¿de ahí viene tu obsesión por abrir contenedores? ¿Piensas que encontrarás el Cetro Sagrado y el Orbe de Montagne?
Durante la investigación
- −1 Esprit de CorpsComportamiento desconcertante.
Una vez interiorizado
- Encuentras mejor botín en los contenedores cerrados.
CONCLUSIÓN
En cierto sentido, sí. Eres un cazatesoros. La mayoría de agentes del distrito 41 tienen asimilado lo que se conoce como el 'Son de Jamrock': abrir todo tipo de contenedores de par en par. La mayoría de ellos en Jamrock o en Ciudad Carbón, las zonas más pobres de Revachol, que se solapan con las catacumbas reales conocidas como Le Royaume, ocultas bajo las calles. De niño te tirarías el día bajo tierra con tus amigos, buscando tesoros y regresando a la superficie con la cola de una rata muerta o una jeringuilla usada como premio. Por narices que esa curiosidad juguetona sigue dentro de ti. ¿Quién sabe? ¡Tal vez algún día caigan en tus manos el Orbe de Montagne, el Cetro Sagrado y la Calavera de Cocaína!