DILEMA
Un batiburrillo de razas fantásticas se arremolinan en tu mente: pigmeos del desierto jugueteando con sus propias heces, kojkos haciendo malabares con patatas y mauns, más eccema que individuos, sonriendo y bailando con zuecos de madera. Están todos. Toda la pandilla al completo, más algunas razas que probablemente te hayas inventado: los subkipts ladronzuelos y la casta de los seolitas afortunados, quienes urden algún tipo de plan. Frente a semejante emporio racial, como un vértigo que se eleva hasta el cielo, comienzas a sentir algo. Algo que se acerca más y más...
Durante la investigación
- −1 TeatralidadEngañado por el absurdo.
Una vez interiorizado
- El límite de Retórica aumenta hasta 5.
- +1 AbstracciónEl Misterio es cuestión de estética.
CONCLUSIÓN
En el ojo de la tormenta racial todo permanece en calma. Tu mente se descubre lúcida y brillante. La compleja filogenética parece más distante y, siendo sinceros, también un poco más ridícula. El gran Misterio Racial se ha resuelto. Lo único que queda por hacer es verbalizar tus pensamientos. Ve a hablar con Craneométrico acerca de tus nuevas cavilaciones.