Líneas alternativas · 3
"Tengo más preguntas sobre su familia".
"En cuanto a su hija...".
"La que está fuera es su hija, ¿verdad?".
"Tengo más preguntas sobre su familia".
"En cuanto a su hija...".
"La que está fuera es su hija, ¿verdad?".
"Sí, ¿qué pasa? Espero que haya aumentado su nivel de productividad".
"¿Qué ha pasado esta vez?". Frunce el ceño. "¿Ya está haciendo otra vez de las suyas? Voy a tener que hablar con ella muy seriamente".
"Caballero, ¿para qué querría una chiquilla el dinero? No, yo se lo guardo, con vistas al futuro. Al estar ahí afuera se está labrando un futuro financiero".
"Sí, ya nos hemos divertido bastante por aquí". El teniente repiquetea su pie contra el suelo.
"En algunos países desarrollados este tipo de cosas se consideran un delito. Esclavitud y explotación infantil".
"Entonces tarde o temprano dichos países descubrirán que han estado criando a una generación llena de holgazanes y mimados". Su tono es tajante, pero no está molesta ante la insinuación. "¿Hemos acabado ya con las bromitas?".
"No se meta donde no le llaman, señor". Su postura se torna rígida. "En nuestra sociedad, la gente no le va diciendo a los demás cómo educar a sus hijos. No es asunto suyo ni de nadie más".
"Toda esa responsabilidad le ha generado mucha ansiedad. ¿Sabía que se muerde las uñas?".
"Lo pillo. Entiendo que para usted es una pequeña soldado. Se hace la fuerte, pero en realidad le está pasando factura. ¿Sabía que se muerde las uñas?".
"Como toda jovencita que se precie. Con la actitud adecuada gozará de un futuro financiero brillante".
"Sé que intenta ser amable, pero ella tiene que esforzarse más. No se llega a ninguna parte siendo 'del montón'. Que no se diga que he criado a una mujer financieramente negligente".
"Entiendo... se siente culpable por la brusquedad del juicio, pero no hay motivo para ello. Annette tiene que hacer acopio de decencia y dejar de ser tan perezosa. De lo contrario, caerá en el abismo financiero".
"Es mi hija, Annette. ¡Espero que no estuviera otra vez holgazaneando con la dichosa ciencia-ficción! Dígame, ¿estaba donde le corresponde, haciendo su trabajo como una buena chica?".
"¡Jum!". Parece decepcionada, como un niño al que le acaban de decir 'no'. "¿Qué más puedo hacer por usted?".
"¡Genial! En una escala del uno al diez, ¿cómo de entusiasmado por comprar libros se siente tras hablar con ella?".
Su opinión sobre su propia hija depende de cómo se desempeñe a la hora de atraer gente a la librería.
"Lo sabía". Suspira y sacude la cabeza. "Su comportamiento es vergonzoso. No tiene remedio".
"¡Mi niña! Su dedicación me sobrecoge el corazón". Está extremadamente satisfecha con la respuesta. "Si alguna vez tiene hijos, espero que le salgan tan buenos como mi Annette".
"Bueno, bueno, que no es a nivel personal. Más bien a nivel comercial y de estrategia de mercado". Se cruza de brazos. "Espero una respuesta".
"¿Por qué no? ¿No ha sido lo bastante amable? ¿No vio motivo alguno para hablar con ella?".
Se le ilumina la cara. "Oh, vale, tiene sentido. Entonces... funciona. ¡Échele un vistazo a los libros, buen hombre!".
"Pero ¿qué le pasa en la cabeza?". Niega con la cabeza. "¿Es que no puede hacer nada a derechas?".
"Es todo lo que tengo que decir por ahora, librera". [Irte].
"Cielos, con lo bien que iba buscando por todas las estanterías. ¿Por qué ha parado?". Manosea su colgante y después menea sus huesudos dedos hacia ti: "¿Acaso no se siente empujado a ello? Venga, venga, vuelva a recorrerlas. Los libros le están esperando".
Habla consigo misma entre murmullos: "No está haciendo lo que debería... ¿por qué no funciona el hechizo?".
"¿Eh?". Vacila ante tu observación. "No, nada. Nadie puede conjurar hechizos de compulsión para atraer clientes. ¡Qué idea tan ingenua!".
"Vale, echaré otro vistazo". (Concluir).