Fácil · Savoir Faire ≥ 2
Oh dios... hagas lo que hagas, no intentes besarla todavía; no después de eso. Sigues tambaleándote... te caerás si lo intentas ahora...
Antes de los efectos de pensamientos; pueden existir otras condiciones de diálogo.
507 · Diálogos de la habilidad
Oh dios... hagas lo que hagas, no intentes besarla todavía; no después de eso. Sigues tambaleándote... te caerás si lo intentas ahora...
Las sábanas están manchadas de rojo. Tu sangre ha estado corriendo de nuevo. No entres en pánico. Solo tienes que salir de aquí y terminar con esta mierda.
Nadie escucha tus gritos, pero te sientes poderoso por dentro. Ahora, con tu pie bien plantando en el hormigón armado, los sonidos del puerto cobran vida.
Mientras el hormigón armado se precipita sobre ti te das cuenta de que hacía mucho tiempo que no te sentías tan vivo, tan despierto; tan capaz. Adrenalina.
Tras un rato el llanto cesa. Nadie más ha visto tu pequeño colapso. Notas tu corazón más ligero. Toca seguir.
Nadie te escucha, pero poco importa. Sientes orgullo. Ahora, con tu pie bien plantando en el hormigón armado, los sonidos del puerto cobran vida.
¿Lo harás? Porque parece que te has lesionado uno o dos músculos.
Los tobillos temblando por la tensión, la sangre rugiéndote en las orejas... Estás listo para tu encuentro con el hormigón armado.
Las lágrimas surcan tu rostro. Te agarras el pecho y balbuceas incoherentemente. ¿Hasta dónde va a llegar este ataque?
¡Flipa, sí que está alto! Habría que estar de la olla para saltar. ¡Es una muerte segura!
¡Nop! ¡No! Demasiado alto. ¿En qué estabas pensando? Eres boxeador, no un gimnasta. Has escalado muy por encima de tus posibilidades…
¡Flipa, si que está alto! 'No parece peligroso...' ¡El teniente debe estar piruleta si de verdad piensa que no lo es! Es una muerte segura. (El vértigo casi te hace caer).
Se acaba el tiempo. Continúa tu trayectoria y celébralo después.
Ni repajolera idea. No importa: es el momento de pensar en el aterrizaje.
Con tus pies bien plantandos sobre el hormigón armado, los sonidos del puerto cobran vida.
En el aire, una corriente de aire frío te rodea y agudiza tus sentidos.
Que no cunda el pánico, chicarrón. Puedes aprovecharte de eso; sigue el ritmo. Hazte el longui, deja que juegue sus cartas y, una vez se pase de rosca y baje la guardia, atacas y retuerces su jugada.