Normal · Escalofríos ≥ 4
No hay día que el viento no sacuda los juncales y todo cuanto oculten: panderetas, envoltorios de preservativos, botellas de plástico y cristal, el olor a descomposición...
Antes de los efectos de pensamientos; pueden existir otras condiciones de diálogo.
681 · Diálogos de la habilidad
No hay día que el viento no sacuda los juncales y todo cuanto oculten: panderetas, envoltorios de preservativos, botellas de plástico y cristal, el olor a descomposición...
El viento sopla con más fuerza en el extremo del cabo, donde rodea la estrecha franja de tierra desde tres direcciones cardinales. Hace frío para la época del año en la que estamos.
Una fría ráfaga de aire seca tu rostro sudoroso. Alzas la mirada hacia la oscura sombra del edificio Feld, en la distancia, atrayéndote hacia él. Qué sensación tan extraña... Una vez hecho esto, quizá debas preguntarle al viento otra vez.
Cuando este barrio estaba en auge, los juncos se mantenían a raya. Nada oscurecía las fachadas recién pintadas, ni había lugares para que los borrachos y los adolescentes aventureros se escondieran. Ahora, lo único que sopla es el viento...
Una fría ráfaga de aire seca tu rostro sudoroso. Alzas la mirada hacia la oscura sombra del edificio Feld, en la distancia, atrayéndote hacia él. Qué sensación tan extraña... Una vez hecho esto, quizá debas preguntarle al viento otra vez.
Una fría ráfaga de aire seca tu rostro sudoroso. Alzas la mirada hacia la oscura sombra del edificio Feld, en la distancia, atrayéndote hacia él. Qué sensación tan extraña... Una vez hecho esto, quizá debas preguntarle al viento otra vez.
La constante y distante canción. Más fuerte en esta parte de la costa. Y de alguna manera, más cercana. Y este frío otra vez, siempre el frío...
El viento sopla. A lo lejos, detrás de la iglesia, unos vagabundos discuten por una bolsa de reciclaje que encontraron entre los juncos. Más a lo lejos... una bandada de gaviotas toma tierra.
En un pequeño callejón al lado de la calle Boogie, un hombre en mono de trabajo sale de un taller para fumar un cigarrillo. Sus manos están magulladas y pringadas de aceite de motor y suciedad. Exhala humo por las fosas nasales y cierra los ojos. Los próximos cinco minutos son para él y solo para él.
Un grupo de plañideras de mármol aún rodea la tumba vandalizada del rey... El viento gélido barre los envoltorios de caramelos y los periódicos viejos.
En algún lugar, justo al límite del alcance de escucha, una botella de vidrio explota. La voz de un hombre grita "¡Eh, putos criajos!", y luego el chirrido de la fricción de las zapatillas contra el pavimento, la voz de una chica gritando "¡lo tengo!" y una risa dolorosamente chillona atraviesan el aire...
Dos gaviotas sobrevuelan el cielo en círculos. Miras hacia arriba y piensas: ¿en serio? ¿O había un cuarto prototipo que permanece oculto en los mausoleos bajo Ciudad Carbón...?
En una isla sobre el río Esperance, una mujer pequeña y enjuta, poco más que piel y huesos, está sentada en una estancia repleta de equipos de sonido. Un millar de luces diminutas se reflejan en sus gafas graduadas, como estrellas en la oscuridad.
Un escalofrío te atraviesa mientras miras a tu izquierda, hacia el silencio.
Corre. A la iglesia. A casa. A cualquier lugar menos aquí. Cualquier cosa menos llamarla de nuevo.
El viento empuja una botella sobre los baldosines agrietados. Desde el norte llega la maliciosa risa de dos niños...