Constitución
Antes de los efectos de pensamientos; pueden existir otras condiciones de diálogo.
473 · Diálogos de la habilidad
No, no. Cuando la sangre y la carne llaman, no se pueden desdeñar. Admítelo, ¿te van las emociones fuertes?
Qué inteligente... por la nación. Aunque mejor será no mencionar a las féminas con demasiada frecuencia. Por eso tú eres la cabeza y yo el estómago.
En algún lugar de tu intestino se produce un rugido gutural, lento y doloroso, que golpea tu hígado consagrado de alcohol...
Porque has dicho las cosas como son. Las cosas que otros no dirán. Mierda de la buena. Como ya has hecho tantas otras veces.
Fé-mi-nas. Minas de Fe. No te gustan. Están locas. Su idiotez ha de ser borrada de la existencia a base de alcohol. Las féminas deberían quedarse en la puta cocina.
Por supuesto que sí, colega. Por supuesto. (Un rugido en forma de guiño resuena desde tu culo).
¡Déjate de rodeos, colega! Estábamos hablando de la peor cosa de todas, la más chalada y floja de todas. ¡El eslabón débil!
Estoy satisfecho. ¿Tú estás satisfecho? Porque yo lo estoy.