Normal · Compostura ≥ 4
La postura de Kim es inusualmente rígida: está acostumbrado a este tipo de cosas, aunque el estarlo no le hace demasiada gracia.
Antes de los efectos de pensamientos; pueden existir otras condiciones de diálogo.
514 · Diálogos de la habilidad
La postura de Kim es inusualmente rígida: está acostumbrado a este tipo de cosas, aunque el estarlo no le hace demasiada gracia.
Para empezar, no te agarres el pecho desgañitándote como un poseso. Mantén la calma. Recuerda que tener buen aspecto es importante para sentirte mejor.
De puertas afuera, ambos transmiten calma, pero parte de esta idea les perturba.
De puertas afuera, transmite calma, pero parte de esta idea le perturba.
La voz del teniente es tranquila, como de costumbre. Un testamento de toda la violencia y muerte que ha presenciado a través de la mira de su arma.
El teniente te ha concedido cierta aura de legitimidad. Regodéate, pero no dejes escapar ni un atisbo de satisfacción. Mantén el tipo.
La escintilante forma de su cara centellea con una expresión que se asemeja al desagrado.
No, no es así. ¡Te ha tomado por anciano! Dile lo mucho que molas.
La fuerte caída de sus endorfinas resulta casi perceptible a la vista. Como si se le hubiera caído una manta eléctrica de los hombros: una ola de frío, la mandíbula temblorosa... son indicios de un colocón.
Continúa junto a su unidad central, pulsando botones y leyendo resultados, aunque ahora cabecea al ritmo de la música.
Está ocultando los nervios con el consabido y efectivo método de beber hasta las trancas.
Haces una mueca de dolor cuando la herida de tu pierna palpita ante una nueva sensación de dolor. El borrachuzo ni lo nota.
Porque no es ni molón ni elegante. Es patético y penoso. Ni siquiera a la Srta. Kapaleva le quedaba bien.
Le cuesta ocultar los nervios ahora que bebe una cerveza menos al día.
Calma. Tranquilo. Solo es otro día, otro cadáver. Respira hondo.
La chupa de cuero le sienta bien. Parece hecha a medida.