Normal · Escalofríos ≥ 4
Y, de repente, lo ves: por encima de todas esas pintadas, alguien, utilizando la punta de un cuchillo muy afilado, ha grabado las palabras: REVACHOL POR SIEMPRE.
Antes de los efectos de pensamientos; pueden existir otras condiciones de diálogo.
681 · Diálogos de la habilidad
Y, de repente, lo ves: por encima de todas esas pintadas, alguien, utilizando la punta de un cuchillo muy afilado, ha grabado las palabras: REVACHOL POR SIEMPRE.
El edificio es alto: siete pisos solitarios envueltos por el viento; la mayoría de los apartamentos están desocupados. Esto fue un suicidio. El otro un accidente... el pequeño.
Un pequeño recinto verde en medio de un corral de viviendas: los Apartamentos Veracabo, el Whirling-in-Rags y el muro fortificado de la Terminal B. Por encima, un fino manto de nubes costeras.
Más arriba, las aeronaves de la Coalición vigilan los veintiún cordones de la Región Administrativa Especial. El aire está entretejido con transmisiones de radio; se te eriza el vello del cuello...
Una columna de aire frío te rodea, elevándose lentamente hacia arriba en forma de patio; bordeada de yeso agrietado, ventanas, gaviotas posadas en los aparatos de aire acondicionado.
Bajo el cielo nocturno, el gran distrito duerme: un tablero de ajedrez de viejas casas de madera, en la nieve, con 80.000 almas en su interior. Edificios que no siguen la normativa antiincendios hasta donde alcanza la vista. Desde la Principal hasta la comisaría 41 en la autopista y hasta la calle Boogie, que brilla en el horizonte...
Bajo el cielo nocturno, el gran distrito duerme: un tablero de ajedrez oscuro de viejas casas de madera bajo la lluvia, con 80.000 almas en su interior. Edificios que no siguen la normativa antiincendios hasta donde alcanza la vista. Desde la Principal hasta la comisaría 41 en la autopista y hasta la calle Boogie, que brilla hasta un horizonte bañado por la lluvia...
Bajo el cielo violáceo del amanecer, el gran distrito se despierta: un tablero de ajedrez de viejas casas de madera y chimeneas con 80.000 almas. Edificios que no siguen la normativa antiincendios hasta donde alcanza la vista. Desde la Principal hasta la comisaría 41 y hasta la calle Boogie, que se bifurca hacia el brillante horizonte...
Bajo el cielo nocturno, el gran distrito duerme: un tablero de ajedrez oscuro de viejas casas de madera bajo la lluvia con 80.000 almas en su interior. Edificios que no siguen la normativa antiincendios hasta donde alcanza la vista. Desde la Principal hasta la comisaría 41 en la autopista; desde la brillante calle Boogie hasta un horizonte bañado por la lluvia...
El distrito resuena con el ruido de la civilización. Un tablero de ajedrez de casas de madera con 80.000 almas. Edificios que no siguen la normativa antiincendios hasta donde alcanza la vista. Desde La Principal hasta Grand Couron; desde la comisaría 41 hasta la calle Boogie, que se bifurca hasta el oscuro horizonte...
Bajo el cielo violáceo del amanecer, el gran distrito se despierta: un tablero de ajedrez de viejas casas de madera y chimeneas con 80.000 almas. Edificios que no siguen la normativa antiincendios hasta donde alcanza la vista. Desde la Principal hasta la comisaría 41 y hasta la calle Boogie, que se bifurca hacia el brillante horizonte...
Tráfico lejano. Un trozo de periódico flota a la deriva llevado por el viento.
Bajo el cielo vespertino, el distrito resuena: un tablero de ajedrez de viejas casas de madera y chimeneas con 80.000 almas. Edificios que no siguen la normativa antiincendios hasta donde alcanza la vista. Desde la Principal hasta la comisaría 41 y hasta la calle Boogie que se bifurca hacia un horizonte cubierto de nieve...
El gran distrito resuena entre la lluvia incesante: un tablero de ajedrez de viejas casas de madera con 80.000 almas. Edificios que no siguen la normativa antiincendios hasta donde alcanza la vista. Desde la Principal hasta Grand Couron; desde la comisaría 41 hasta la calle Boogie bifurca hacia un horizonte barrido por la lluvia...
Una lluvia gris cae sobre Martinaise. Fría e incesante, empapa a la ciudad. Las olas golpean el malecón. Los vagabundos se apiñan junto al fuego tras las vallas. Allí, entre las casuchas, está tu hogar. Quédate. Toma un trago. Para siempre.
Bajo el atardecer, el gran distrito enciende sus luces: un tablero de ajedrez de casas de madera con 80.000 almas viviendo en su interior. Edificios que no siguen la normativa antiincendios hasta donde alcanza la vista. Desde la Principal hasta la comisaría 41 en la autopista y hasta la calle Boogie, que se bifurca hacia el oscuro horizonte...
Bajo el cielo rosa del amanecer, el gran distrito se despierta: un tablero de ajedrez de viejas casas de madera y chimeneas con 80.000 almas. Edificios que no siguen la normativa antiincendios hasta donde alcanza la vista. Desde la Principal hasta la comisaría 41 y hasta la calle Boogie, que se bifurca hacia un horizonte cubierto de nieve...