Fácil · Percepción ≥ 2
No tenemos ni idea de qué están hablando. No hay vínculo alguno entre ideología y olor.
Antes de los efectos de pensamientos; pueden existir otras condiciones de diálogo.
703 · Diálogos de la habilidad
No tenemos ni idea de qué están hablando. No hay vínculo alguno entre ideología y olor.
Insisto: no. Cualquier respuesta olfativa que percibas será meramente psicosomática.
Lo que hueles es tu propio olor corporal, obviamente. Nada que una ducha o un cambio de vestimenta no apañe.
Inhalas. Los cilios a lo largo de tu epitelio olfativo hormiguean de emoción a medida que se filtran a través del torbellino de olores industriales...
Primero te llega el olor de los alterados esquiroles; capas y capas de aceite corporal y sudor, almuerzos demasiado mantecosos en sus fiambreras de baquelita y el pestazo mordaz a jabón de lejía. Después, el aroma de las compuertas de metal de la entrada al puerto, oxidándose lentamente; el hedor rancio a grasa emanando de cada una de sus fisuras...
Incluso aunque los esquiroles se hayan retirado por hoy, su olor permanece: capas y capas de aceite corporal y sudor, almuerzos demasiado mantecosos en sus fiambreras de baquelita y el pestazo mordaz a jabón de lejía. Después, el aroma de las compuertas de metal de la entrada al puerto, oxidándose lentamente; el hedor rancio a grasa emanando de cada una de sus fisuras...
En pocas palabras: exactamente lo que uno esperaría encontrarse en cualquier puerto industrializado del mundo...
La verdad es que no. De hecho, no puedes oler mucho de nada. Tal vez tus alegias atacan de nuevo.
Fuelóleo, sobre todo. Porque es un puerto industrial.
Dos voces, ambas masculinas. Unos 20 años, más o menos.
El aire nocturno, de alguna manera, atenua el olor de la basura y del salitre. Mientras la brisa recompone la lona cual clavija en su telar captas un atisbo de algo inesperado; es algo terroso, cálido y quemado.
Las voces son masculinas, o eso crees. Más allá de eso no distingues nada...
Mientras tanto, una florecilla carmesí empieza a germinar justo bajo de su pómulo.
De alguna manera ha sonado incluso peor al decirlo en voz alta.
Crees escuchar un ligero chasquido cuando mueve la boca
Cajas de cerillas, parece ser.
Lo primero que te sobreviene es el fuerte olor de la salmuera. Te imaginas bajo agua, como un artrópodo de cien extremidades correteando por el lúgubre limo del lecho marino.
En otras palabras: huele a embarcadero. Uno normal y corriente que, así en general, no evoca ninguna asociación ideológica.