Motricidad
Antes de los efectos de pensamientos; pueden existir otras condiciones de diálogo.
703 · Diálogos de la habilidad
A medida que te alejas, montones de hojas se pudren entre las torres de barro. Docenas de pequeñas langostas se alimentan de ellas, trinando con salvaje alegría...
El chirrido de las langostas inunda el aire almizclado por doquier. El suelo de tierra de la chabola se ha transformado en un terrario improvisado de montículos de barro salpicados por pequeños agujeros.
A lo mejor es cosa tuya, pero te da la impresión de que estás aprendiendo a distinguir las fibras del fieltro auditivo. Te centras en una en particular; una que suena muy humana...
A decir verdad, no tienes ni idea de lo que estás buscando. Para ti no parece más que un cable enganchado a un trozo de metal. Te centras en el colorido cobertor de goma, sin saber muy bien qué hacer...
El monumento al completo está cubierto de una fina pero duradera capa de aceite y mugre. Es obvio que nadie la ha limpiado en años.
Ya joderemos el sistema desde dentro más adelante, pero ahora de guays. El daño será diez veces mayor.
Tus golpes producen un sonido metálico y vacío. No parece que haya nada en el interior.
No oyes sus palabras, pero de algún modo eres capaz de entender cada una de ellas. Es todo muy extraño. Una especie de zumbido se superpone a todo sonido; no sale voz alguna de la figura.
Eh, ¡¡eh!! Has perdido comba de tanto hablar de dinero. ¿Qué le pasa a la luz? ¡Eso es por lo que tienes que preguntar!
El océano parece distante. Su oleaje está bloqueado por el centenario sarcófago de madera de pino que te rodea.
Se frota los costados, pero no por el frío. Tiene los hombros relajados. O ha recibido un golpe o está en pleno subidón.
Tiene el pelo teñido de rubio, con las raíces negras. En sus rasgos hay cierta tosquedad; cierta masculinidad bajo esa timidez.
Sin embargo, su respiración es regular. Mantiene las mandíbulas en su sitio y no tiene las pupilas dilatadas. Ahora mismo no va puesto.
Sin embargo, a diferencia de la muchacha de fuera, la respiración de los chicos es regular. Mantienen las mandíbulas en su sitio y no tienen las pupilas dilatadas. Ahora mismo no van puestos.