Es la hora. La hora de verte tal y como eres en realidad. Va a ser completamente devastador, pero no hay forma de evitarlo.
Constitución
Antes de los efectos de pensamientos; pueden existir otras condiciones de diálogo.
473 · Diálogos de la habilidad
Es la hora. La hora de verte tal y como eres en realidad. Va a ser completamente devastador, pero no hay forma de evitarlo.
Esta idiotez ya se ha alargado demasiado. Es hora de borrar de tu cara esa sonrisa de homosexual decadente.
Es la hora. Tus esfuerzos por evitar este momento han sido realmente heróicos, pero ahora lo único que queda es enfrentarte a tí mismo tal y como eres realmente sin importar las consecuencias...
El amor, el tiempo, Revachol... todo. La presión te está postrando de rodillas.
El problema es evidente: no puedes dejarlo. Eres un fracasado. Todo es demasiado para ti.
Esta idiotez ya se ha alargado demasiado. Es hora de borrar de tu cara esa sonrisa de homosexual decadente. Hora de verte tal y como eres realmente.
Que este nuevo rostro sirva como recordatorio: una señal inalterable de la vergüenza. Esta es la cara de un perdedor; la cara de alguien que se contempla a sí mismo y desespera. Y ahora... quítate de tu vista.
No lo bastante. Simplemente no tienes lo que hay que tener...
Vale... Los tres, juntos, embarcados en el aerostático hacia la puesta de sol. La cuestión es: ¿Sacrificarás el amor con tal de mantener a salvo a Revachol?
La mantenemos enterrada, igual que si fuera un horrible secreto. La alimentamos a través de las grietas de una enfermiza sensación de nostalgia, tan solo lo suficiente para mantenerla con vida. Y aun así nos alcanza en momentos de debilidad, de forma espontánea, como una fuente de pánico y deshonra...
A pesar del miedo, el sentimentalismo y la debilidad, avanzas siempre cual rompehielos, arrasando el fértil Mar del Norte.
Hace falta ser todo un hombre del rey para invocar la voluntad necesaria para afrontar la realidad en su faceta más oscura.
Esta idiotez ya se ha alargado demasiado. Es hora de borrar de tu cara esa sonrisa de homosexual decadente.
No, es demasiado tarde. Lo único que resta por hacer es sentirte mal porque has fracasado y no hay nada que puedas hacer al respecto. Así funciona el mundo...
Frente a ti hay una palanca. Tira de ella y el fuego atómico cubrirá tu amada Revachol. Morirán millones al instante, pero tú serás perdonado. Tú, y la voz del teléfono público.
Afróntalo, hermano. Nadie tiene la fuerza de voluntad necesaria para reconstruirla. No harán lo que se debe hacer.
¡Las rameras hinchadas, los anarquistas esquizofrénicos y los usureros deformes temblarán, intentando cubrirse los ojos mientras él, Le gendarme en diamant, pasa a su lado!