Nada, ni el dolor, la fatiga, el hambre, el miedo o el deseo, te harán desviarte de tu trayectoria. Cual rompehielos que aplasta toda oposición, siempre hacia adelante, cueste lo que cueste.
Constitución
Antes de los efectos de pensamientos; pueden existir otras condiciones de diálogo.
473 · Diálogos de la habilidad
Nada, ni el dolor, la fatiga, el hambre, el miedo o el deseo, te harán desviarte de tu trayectoria. Cual rompehielos que aplasta toda oposición, siempre hacia adelante, cueste lo que cueste.
Aún no has desterrado a todas las debilidades, pero lo harás. Sabemos que así será...
Oh, ya te digo que sí... los han dejado secos. Tus fanegas de grano, carnes sazonadas y barriles rebosantes de cerveza amarga. No queda nada. Han arrasado tus campos; tu salón es una cáscara desolada. Te han despojado...
Especialmente el amor, hermano. Afróntalo, nadie está dispuesto a hacer los sacrificios necesarios. No en estos tiempos.
Serás libre de amar a Revachol como nadie más lo ha hecho. Serás su adalid, y ella te será fiel. Si eres capaz de hacer este último sacrificio, por fin conocerás la felicidad.
Oh, sí. No queda ninguna. Se las han llevado los invasores extranjeros porque fracasaste al mantener tus más antiguos y nobles votos. Lo peor de todo es que puede que ellas hasta lo prefieran...
¿Has dicho algo? Perdona, no te oigo con el gemido de tus hembras siendo objetos de extranjeros que las tocan como si fueran instrumentos. Ten cuidado, o te usarán como un calcetín, pequeño Harry.
Llegará el día en que tendrás que bajar hasta ese sótano armado con una escopeta y volarle la tapa de los sesos a lo que sea que haya ahí abajo, y marcharte, sin mirar atrás.
Ya era hora de desterrar esa pinta patética y lamentable de tu rostro y reemplazarla con un reflejo perfecto de tu determinación inquebrantable; de tu noble sufrimiento.
¡Vaaaya! Algo quiere salir de ti. ¿Será un poco de vómito? Por suerte logras retenerlo, porque tu cuerpo no te controla.
Tiene razón. Algo quiere salir por tu boca, pero logras retenerlo; porque tu cuerpo no te controla.
Al respirar, el olor se apodera de ti. Es un embrujo mental que te insta a alejarte y vaciar tu estómago. Con los brazos en jarra y los ojos entrecerrados... lo aguantas.
No soy blando y permeable. Soy corteza, savia y acero. Envuélveme con un cascarón de cerámica, pero solo para fines rituales. Me adornaría bien... llamaría la atención.
Demasiado tarde. Es imposible mantenerlo dentro. Tu cuerpo se retuerce y lo expulsa todo hacia fuera. Bocanada tras bocanada...
Esta vez el dolor es especialmente intenso. Has vomitado tanto que no te queda nada ahí abajo. Lágrimas calientes de dolor corren por tu cara... también estás llorando. Llorando y convulsionando al mismo tiempo.
Cada vez es peor que la anterior. Ya no queda nada más que vomitar. Todo lo que salen son lágrimas y convulsiones secas al mismo tiempo.