Constitución
Antes de los efectos de pensamientos; pueden existir otras condiciones de diálogo.
473 · Diálogos de la habilidad
¿Llevas con esa sonrisilla de homosexual decadente todo el rato? Es repulsiva. No me extraña que no hayas conseguido enfrentarte a tí mismo".
Ahora cada vez que te masturbas por las noches entre las ruinas de tu ya-no-tan-glorioso-palacio, las deleitan extranjeros con mayores niveles de testosterona y prácticas sexuales mucho más avanzadas que tu deficiente metesaca.
Sí... sí que lo eres. (Una opresión en forma gaseosa abandona tu cuerpo). Tiene suerte de tenerte, observándola en su sueño.
Mírate: vas por ahí con esa cara deprimente como si fueras un perrete al que han apaleado...
Recuerda: los caballero del rey no nacen; se hacen. Y la única cosa que nos puede deshacer es lo que nos elevó en primer lugar. La guardamos a buen recaudo en el sótano más profundo de nuestra mente; tan profunda que hasta nosotros mismos olvidamos que está ahí.
Eres un cabronazo bien duro... (Opresión, en estado gaseoso, abandona tu cuerpo). Si no te conociéramos mejor, diríamos que disfrutaste consignando tu ciudad a las llamas.
¿Qué has sido eso? ¿Acabas de dar un respingo ante tu propio reflejo?
Pregúntate: llegado el momento, ¿serías capaz de volarle los sesos al pasado, dejando atrás sus restos putrefactos, y nunca, nunca mirar atrás?
Es la hora. La hora de verte tal y como eres en realidad. Va a ser completamente devastador, pero no hay forma de evitarlo.
Y eso apenas basta para describir lo que ha pasado con tus mujeres...
Estás cansado, asustado, hambriento y dolorido, pero sobre todo, confuso. Y pese a todo, cual diminuto rompehielos (el navío más pequeño de la flota), avanzas continuamente...
La estúpida Expresión era tu última línea de defensa, pero hasta eso se ha derrumbado. Los ejércitos combinados del Dolor y la Mierda se están colando por tus puertas, saqueando tus comercios, llevándose a tus mujeres...
Has bajado la guardia y ahora los ejércitos combinados del Dolor y la Mierda se están colando por tus puertas, saqueando tus comercios, llevándose a tus mujeres...
Ni siquiera tienes nada que decir en tu defensa, ¿verdad? Simplemente vas a quedarte ahí postrado y aguantarlo todo. ¿Por qué no te agarras los tobillos ya que estás? Por eso nunca tuviste una oportunidad.
Ya iba siendo hora de quitarse la venda de los ojos, hermano.
Tu corazón puede pertenecer a Revachol o a la oscuridad. Mientras se debata entre ambas, estará roto y no servirá para nada.