Desafiante · Compostura < 6
El teniente tiene razón. Eres ese olor acre y dulzón, como a podrido, que hace que la gente respetable arrugue la nariz. El pedo que hace evacuar la habitación.
Antes de los efectos de pensamientos; pueden existir otras condiciones de diálogo.
514 · Diálogos de la habilidad
El teniente tiene razón. Eres ese olor acre y dulzón, como a podrido, que hace que la gente respetable arrugue la nariz. El pedo que hace evacuar la habitación.
Por algún motivo creías mantenerlo oculto, pero ahora eres consciente de que todo el mundo se daba cuenta.
El teniente tiene razón. Eres ese olor acre y dulzón, como a podrido, que hace que la gente se vaya de la estancia.
¡Quédate quieto! Igual se posa en tu hombro.
El teniente no se siente cómodo mostrando sus emociones. Está ansioso por cambiar de tema.
El teniente no se siente cómodo hablando de sí mismo tan abiertamente. Está ansioso por cambiar de tema.
Tiene el porte erguido de un verdugo real que espera para ejecutar la sentencia de la corona.
Esta vez no habrá ninguna charla preliminar. Ve al grano.
He aquí un hombre huraño que ha sido ridiculizado demasiadas veces como para sentirse cómodo hablando de lo que más le gusta. Se le nota en los hombros, la cara... en todo él.
Esa es la mirada de un hombre que sabe que tendrá que guardarse las espaldas el resto de su vida.
Suele mirarte directamente a los ojos. Algo pequeño acaba de desmoronarse.
En este momento está increíblemente satisfecho de sí mismo.
A medida que te alejas, notas su habitual porte de gallo de pelea relajándose. Como un reloj de cuerda que va perdiendo fuelle.
Solo sus labios firmemente apretados delatan el esfuerzo que le cuesta mantenerse el silencio.
Su postura cambia; durante un instante, su vaivén de gallito se detiene. A continuación vuelve a ponerse en marcha. Reorientándose.
No está alarmado por la inesperada presencia de un testigo, pero está sorprendido.